jueves, 31 de mayo de 2007



ORIGEN DEL DIA DE LA MADRE

Las celebraciones por el día de la madre se iniciaron en
la Grecia antigua, en las festividades en honor a Rhea,
la madre de Júpiter, Neptuno y Plutón.
Durante el siglo XXVII en Inglaterra comienza a
celebrarse un día llamado "servir de domingo", denominada
"Domingo de Servir a la Madre" en la cual se honraba
a las madres de Inglaterra y los criados tenían permiso
y el día pagado para ir a visitar a sus madres.
En aquel tiempo muchos de los pobres de Inglaterra
trabajaban como criados para los ricos.
La mayoría de los trabajos estaban lejos de sus
hogares, y los criados vivían en las casas de sus
patrones.
Esto fue una gran alegría para los criados que
les pagaban su día de trabajo y podían volver a
la casa de sus familias y pasar el día con sus mamás.
Después se comenzó a preparar una torta(tarta,cake)
especial, llamada la torta que se llamaba "servir a
la madre" y se llevaba para celebrar ese día como
un acto festivo en honor de las madres.
En Estados Unidos el primer día fue sugerido en 1872
por Julia Ward Howe como un día dedicado a la paz.
El origen del «DIA DE LA MADRE» es la tierna historia
de una joven que pierde prematuramente a su madre.
Una que concibió la idea de dedicar un homenaje, un
día sin igual, para rendirle tributo a la madre.
La estadounidense Ana Jarvis de Philadelphia, luego
de la muerte de su madre en 1905, decide escribir,
a maestros, religiosos, políticos, abogados y otras
personalidades, para que la apoyen en su proyecto
de celebrar el "Día de la Madre" en el aniversario
de la muerte de su madre, el 2do domingo de mayo.
Tuvo muchas respuestas, y en 1910 ya era celebrado
en casi todos los estados de los Estados Unidos.
Viendo la joven Jarvis, la gran acogida a su
iniciativa, logró que el Congreso de los Estados
Unidos presentara un proyecto de ley a favor de
la celebración del «DIA DE LA MADRE», en todos
los Estados Unidos.
En 1914, luego de deliberar y aprobar el proyecto,
el Presidente Woodrow Wilson firmó la petición que
proclamaba el «DIA DE LA MADRE» como día de fiesta
nacional, que debía ser celebrado el segundo domingo
del mes de mayo.
Posteriormente otros países se fueron sumando a la
celebración y Ana Jarvis pudo ver a más de 40 países
de diferentes partes del mundo en este acontecimiento
sentimental que no tenía otro fin que rendir homenaje
y enaltecer a ese ser que da parte de su ser para dar
vidas, y aún su vida por el fruto de sus entrañas
“Para nuestras Madres un afectuoso saludo en este mes donde se les celebra y se les quiere más que el resto del año”.

viernes, 4 de mayo de 2007


ESTUVIMOS EN EL FESTIVAL ABRIL CUECAS MIL

A las 8,30 de la mañana me encontraba rumbo a San Bernardo por Autopista Central. Pocos vehículos circulaban a esa hora, muestra clara de lo temprano de ese domingo 28 de abril. Antes de las 9 a.m. ya estaba en plena Plaza de Armas de San Bernardo. Mientras algunos fieles ingresaban a la misa dominical, un sonido impregnado de fuerte emoción y chilenidad daba muestras que el festival “Abril Cuecas Mil” estaba en pleno apogeo, sin importar la hora ni el frío de la mañana. Algunos participantes del público habían estado toda la noche apoyando a los grupos y bailarines, dando claras muestras de cansancio y sueño. Otros mostraban claras señas de haber festejado un poquito más de la cuenta, y descansaban durmiendo en los bancos de la plaza, mientras los perros callejeros se calentaban dormidos sobre la vereda, con el poco tibio sol de la mañana.
Me sentí como transportado en un viaje al futuro que llevaba como destino una fonda ubicada en cualquier pueblo rural de Chile un 18 de septiembre. Los pié de cueca se sucedían uno tras otro desde las 12 horas del sábado anterior. Al llegar al lugar el tablero electrónico y el animador del evento señalaban la cueca Nº 625, (se debia llegar a las mil cuecas) Durante la hora que estuve cantaron los grupos: Sembradores de Maipú – Nogales de Peñalolen – Parronales de Cauquenes – Danzas de mi tierra de Colina.
Lo impresionante fue ver una importante cantidad personas que a los sones de la cueca no solo escuchaban y aplaudían a los participantes sino que también bailaban nuestra danza nacional. Algunos ataviados de pies a cabeza de un completo equipamiento tradicional, tanto huasos como chinas querían presentarse dignamente en tan excepcional muestra de folklore chileno pero, también estaba el roto chileno, al que no le importa su indumentaria sino las ganas de mostrar que son choros y que también pueden bailar un buen pié de cueca, acompañados de su “prienda”.
Además del inmenso escenario ubicado en el frontis de la municipalidad, una nutrida feria gastronómica satisfizo los paladares más exigentes que quisieron degustar la variedad de platos criollos sin faltar la empanada y el socorrido anticucho A esa hora en los puestos de comida, varios contertulios dormían apoyados sobre las mesas, muestra clara que “lo comido y lo tomado” nos se los iba a quitar nadie. No faltó la muestra de artesanía que exhibió una gran variedad de chamantos, espuelas, sombreros y hasta unos hermosos pañuelos bordados con motivos chilenos, para bailar la cueca. Todo esto pude ver en un breve recorrido del lugar acompañado por las cuecas de música de fondo. No había asistido antes a esta muestra tradicional y quedé realmente impresionado. Seguramente el próximo año voy a hacer lo imposible por estar en el escenario para poder disfrutar aún más y en esencia de este inolvidable festival “Abril Cuecas Mil.”
Siendo la 10,05 de la mañana me retiro cuando el animador anunciaba la cueca Nº 650,
el grupo… cantaba “Eres chi, eres chiquita y bonita”, y los parroquianos se trasladaban desde la iglesia a la muestra folklórica.
Me acompañan de regreso a casa un hermoso pañuelo blanco que promueve el festival y también un corbatín que seguramente estrenaré el próximo 18 de septiembre con mi traje de huaso.


Pablo Guerra
Pedagogía en Artes Musicales 2ª año




La Virgen del Carmen acompañó a los participantes y al público durante toda la jornada


Todo el mundo bailaba cueca, parecía que estabamos en septiembre y era 18.


Pablo Guerra fue testigo privilegiado del evento, enviado por su universidad


Nunca habiamos visto bailar tan bien la cueca y a tanta gente


Mientras un grupo cantaba, el otro estaba a la espera.


O!Higgins fiel testigo de justa folklórica


Los niños también demostraron ser grandes bailarines de cueca


Este es el hermoso pañuelo que se vendió como souvenir del festival Abril Cuecas Mil


Cualquier cosa servía para calentar el cuerpo después de un intenso trasnoche de baile y canto


Pintoresca imagen de unos perros callejeros calentandose con el tibio sol de una fría mañana


Los aperos de huaso estaban en oferta


Las cocinerías se preparaban a esa hora de la mañana para atender a los huasos y chinas con apetito.




Esta pareja destacó entre varias por bailar la cueca con gran elegancia


Esta pareja de genuinos exponetes del roto chileno, demostró que no se necesita una buena indumentaria para bailar la cueca.


Este rotito no dió más de agotado, de tanto bailar cueca y empinar el codo, se rindió y se puso a dormir donde primero encontró. Una banco de la plaza con las cuecas como música de fondo.


Así se veia la plaza de San Bernardo en esa fría mañana de domingo